Tal como indicamos en el post anterior, no se ha hecho esperar la reacción del director del Diario de Ibiza a todo lo dicho y comentado sobre la aparición del informe de Unesco sobre el proyecto de la ampliación del puerto.
El puerto que admite la UNESCO. Joan Serra. Diario de Ibiza 7/02/2010
No voy a extenderme en él porque llegados a este punto, resulta tan difícil de digerir su lectura que uno no puede menos que plantearse si la actitud de todo un director de un periódico como el decano raya a estas alturas el paroxismo cada vez que tiene que salir a defender lo indefendible, a justificar los injustificable y (lo que es peor) a tratar de utilizar tan privilegiada tribuna dominical para “guiar” la opinión de quienes por falta de tiempo, medios u oportunidad carecen de una visión objetiva y global del contenido de dicho informe.
Como ejemplo un par de párrafos del editorial citado:
“…El informe de la comisión de expertos del Centro del Patrimonio Mundial que ha evaluado el proyecto de expansión del puerto de Vila y el estado de conservación de los bienes protegidos en las Pitiüses ofrece una conclusión esencial e inequívoca: el intento de varias entidades ibicencas para que la Unesco se opusiera al proyecto de la Autoridad Portuaria ha fracasado y los argumentos más alarmistas que invocaban en sus denuncias han sido rotundamente desmontados”.
“…A la vez, el dictamen pone especialmente en evidencia a los agoreros que sugerían a la Unesco amonestar a Eivissa y poner en cuarentena su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la ampliación del puerto o por otros variados motivos”.
Ante esto, cabe destacar (para poner un contrapunto cuanto menos “curioso”) el artículo de opinión aparecido hoy en el mismo diario, firmado por el periodista colaborador del mismo Joan Lluís Ferrer.
Todos contentos con la UNESCO. Joan LLuís Ferrer. Diario de Ibiza 09/02/2010
Dejando de lado al periodista y su trayectoria (la cual no deja indiferente a nadie, ciertamente), personalmente debo reconocer que me ha sorprendido sobremanera (positivamente, por supuesto) el tono del mismo, sus razonamientos y conclusiones.
En unas breves líneas y de manera simple pero contundente, desmonta toda la parafernalia de su jefe, le reprende cariñosamente (yo creo entenderlo así) y le administra una soberana dosis de lo que debería ser la línea a seguir de manera inmediata; es decir, dejarse de chorradas sobre quien la tiene más grande y llegar a un consenso entre toas las partes (politicos, mequetrefes, agoreros, etc) sobre las recomendaciones recibidas y la presentación de un proyecto más equilibrado y sensato.
“…¿Qué futuro se abre ahora? Ante todo, el más elevado sentido de la responsabilidad debe imponerse en un momento en que se ha confirmado que existen relevantes aspectos del proyecto que deben ser cambiados.
Para evitar que se eternice esta situación, e incluso por el propio interés de la Autoridad Portuaria, es preciso presentar cuanto antes una versión más racional y respetuosa, que merezca el beneplácito de los responsables del Patrimonio de la Humanidad”.
Para finalizar, Joan Lluís Ferrer le recuerda a su jefe la responsabilidad con la que han actuado aquellos “agoreros” o “mequetrefes”; cuyos argumentos, denuncias y llamamientos han sido fundamentales y tenidos muy en cuenta (por lo que se deduce de una lectura tranquila y sosegada del informe).
“…Lo que ha demostrado este episodio es que, pese al acuerdo implícito entre los dos principales partidos políticos ibicencos para arropar el proyecto de la Autoridad Portuaria, de nada sirve ese frente común si la mesa cojea por una de sus patas y hay alguien (por irrelevante sea ese alguien) que lo denuncia ante el lugar adecuado y en los términos adecuados.
La inextinguible luz de la verdad acaba siempre resplandeciendo, por más que el poder y sus acólitos intenten ensombrecerla con las vanas brumas del equívoco”.
Saludos.














